ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO MILLÁN POR GUILLERMO DA COSTA PALACIOS

–¿Cree que, en el ambiente académico, existe un recelo hacia las TIC? ¿Hay en España una buena predisposición de los docentes en el uso de las nuevas tecnologías?

Los académicos no se caracterizan, como colectivo, por su afición a cambiar la forma de hacer las cosas (o de pensarlas). Con el tema de las TIC además hay el problema de que se perciben más como una moda, incluso una “obligación” (como tal figuran en planes de “actualización docente”), que como otra cosa. Y así pueden surgir monstruosidades como clases en PowerPoint que nada añaden a la que se daría en una pizarra, prácticas resueltas como corta-y-pega de la Wikipedia, etc.

–¿Cuál es, a su juicio, la posibilidad de concertar “géneros hipertextuales”, en el sentido de géneros literarios más o menos explícitos?

Lo literario se urde en cada momento con los mimbres de que dispone el escritor: ¿por qué no el hipertexto?

–La definición que fijaba Barlow sobre el ciberespacio como “mundo silencioso, donde toda la conversación es escrita. Para entrar, uno debe abandonar cuerpo y lugar y devenir asunto de palabras solamente” es claramente obsoleta, ¿verdad? ¿En qué grado estimaría ahora el desarrollo en la tecnología de las aplicaciones mediante la voz?

La escritura no parece tan obsoleta, cuando uno ve la miríada de aplicaciones, desde el SMS a los chats, pasando por el correo electrónico y los blogs con sus comentarios, que descansan en el texto. Hoy por hoy el uso social de las aplicaciones de voz en la Internet es más bien anecdótico.

–¿Cree que en las Redes se produce una vivencia de “descorporeización”, de “cuerpo licuidificado” (Balaguer Prestes)? El cyberpunk plantea la obsolescencia del cuerpo como identidad…

Las palabras crean detrás de sí el cuerpo fantasmagórico en el que resuenan. No hay marioneta de Second Life que pueda suplantar el cuerpo que crean las palabras.

–¿Y el desarrollo de la web semántica?…

“Web semántica” es una etiqueta comercial, como en su día lo fue “inteligencia artificial”. Hay muchas aplicaciones ahora por ahí que se podrían considerar (o no) como Web Semántica, según se quiera.

–Creo que usted fue pionero (al menos en España) en cuanto a la anticipación del impulso de la denominada “edición bajo demanda”. En Red ya proliferan sitios que brindan dicho servicio. Mientras que la Espresso Book Machine (EBM) es capaz de producir un libro de bolsillo de 300 páginas a partir de un fichero digital en un lapso de entre seis y ocho minutos. ¿Usted cree que esta imprenta digital amenaza con vaciar las estanterías de las librerías?

Al revés: las llenará de libros todavía más diversos y variados. La diferencia está en que no tendrán detrás almacenes repletos.

–En una entrevista de Javier Candeira, en el año 2000, explicaba usted que los dispositivos electrónicos de lectura eran aún “aparatos un poco engorrosos”. Pese al evidente fetichismo y comodidad de leer en papel flexible, ¿cómo ve el panorama actual de los dispositivos referidos?

Son un poco menos engorrosos, se leen mejor, son algo más baratos… Pero todo esto puede no bastar a la hora de que se impongan ampliamente…

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