SALVADOR DALÍ: DIARIO DE UN GENIO “El peor pintor del mundo, desde todos los puntos de vista,
sin la menor vacilación ni duda posible, se llama Turner.”
SALVADOR DALÍ

Esta mañana, mientras me encontraba en el retrete, me ha asaltado una intuición genial. Por otra parte, mi deposición era a primeras horas increíblemente fluida e inodora. Me preocupa el problema de la longevidad humana, gracias a un octogenario que se ocupa de esta cuestión y que acaba de tirarse en el Sena en un paracaídas de color rojo. Mi intuición me dice que, si se lograra dotar al excremento humano de la fluidez de la miel, la vida del hombre se prolongaría, dado que el excremento (a juicio de Paracelso) es el hilo de la vida, y cada interrupción, o pedo, no es otra cosa que un minuto de la vida que se desvanece. Es el equivalente, en el tiempo, del golpe de tijeras de la Parcas, quienes también cortan el hilo de la existencia, lo hacen pedazos y lo utilizan. La inmortalidad temporal debe buscarse entre los desperdicios, entre los excrementos, y en ninguna otra parte… Y, puesto que la mayor misión del hombre en la tierra es la de espiritualizarlo todo, es el excremento en particular el que está más falto de esta virtud. Por eso precisamente abomino siempre más de todas las chanzas escatológicas y de todas las formas de frivolidad en esta materia. Al contrario, estoy asombrado de la poca atención filosófica y metafísica de que el espíritu del hombre ha dado prueba con respecto al tema trascendental de los excrementos. Y cuán desalentador es comprobar que, entre tantos seres de espíritu sensible, hay muchos que efectúan sus necesidades como todo el mundo. El día en que escriba un tratado general sobre el tema, suscitaré con toda seguridad la estupefacción del mundo entero. Este tratado será, por otro lado, completamente distinto al de Swift sobre las letrinas.

SALVADOR DALÍ, DIARIO DE UN GENIO

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