<EL MANIFESTO:: CYBER.COM/UNISTA:: > Por RICHARD BARBROOK
Traducción: Carlos Rodríguez Gordo


Un espectro está cazando la red. El fantasma del comunismo. Cualesquiera que sean las creencias políticas que profese, cada usuario sueña con una trascendencia digital del capitalismo. Incluso, a la vez, los más dedicados izquierdistas no pueden seguir creyendo realmente en el comunismo. Los horrores del totalitarismo han desacreditado sus promesas de emancipación social. Midiendo esta oportunidad, los profetas del Neo-liberalismo americano yacen clamando al futuro. La adopción de las tecnologías de la información liderará la privatización y desregulación de toda actividad económica. Las libertades de la sociedad de la información serán creadas por una élite de empresarios, tecnócratas e ideólogos. Necesitando popularizar sus profecías, los gurús del ala derecha enfatizarán que cualquier profesional de la alta-tecnología podrá permitirse el acceso a una nueva aristocracia digital emergente. Sobre todo, predecirán que cualquiera podrá acceder a las maravillas tecnológicas que antes solo estaban destinadas a unos pocos afortunados. A finales de los 90, los profetas del neoliberalismo medían nuestro progreso hacia la utopía a través del incremento de propiedad de artefactos digitales: ordenadores personales, conexiones a la red, teléfonos móviles y portátiles. Irónicamente, este futurismo de matiz derechista recuerda a las preconcepciones del comunismo estalinista. En la formada Unión Soviética, una alumbrada minoría lideraba a las masas hacia su propia emancipación. Cualquier sufrimiento causado por la introducción de las nuevas tecnologías se justifica por la promesa de la futura liberación. Durante los años 30, Josef Stalin media el progreso hacia la utopía a través del ascenso de los productos modernos: acero, coches, tractores y maquinaria. Incluso con la Unión Soviética desaparecida, los ideólogos neoliberalistas americanos siguen inspirándose en la versión estalinista del comunismo.

Partido de Vanguardia – Digerati
El plan de los cinco años – El Nuevo Paradigma
Chico-encuentra-tractor – Obseso de la informática-encuentra-red
Tercera Internacional – Tercera ola
Moscú – Silicon Valley
Pravda – Inalámbrica
Línea de fiesta – Pensamiento único
Democracia soviética – Ayuntamiento electrónico
Lysenkoismo – Meméticas
Sociedad-fábrica – Sociedad-colmena
El hombre Nuevo del soviet – Post-humano
Stakhanovita norm-busting – Contratos de trabajo extraordinario
Purgas- Reducciones
Nacionalismo ruso – Chauvinismo californiano

De acuerdo a muchos políticos, ejecutivos y entendidos, la red está construida para la compra y la venta de información. Como cualquier otra industria cultural, el trabajo intelectual en el ciberespacio está acomodado y protegido por la propiedad intelectual. De cualquier modo, las comunicaciones mediadas por ordenador nunca fueron diseñadas para comerciar con información. Por contra, los científicos que inventaron la Red trabajaban bajo presupuesto académico público. Consecuentemente, incluyeron la distribución libre de información en las estructuras técnicas y las costumbres de la red. A través del tiempo, el embelesado círculo de usuarios ha crecido lentamente desde científicos a aficionados como al público en general. De manera crucial, cada nuevo miembro no solo observa las reglas técnicas del sistema, sino que se adhiere a ciertas convenciones sociales. Sin pensar en ello, la gente continua mandándose información gratuitamente. Olvidándose de sus esfuerzos personales, los internautas reciben los resultados de un número mucho mayor de esfuerzos de los demás. En lugar de necesitar un mercado, ahora la gente puede trabajar junta y hacer circular sus regalos. También muchas actividades on-line son triviales, algunas colaboraciones crean productos muy sofisticados, como el sistema operativo Linux y piezas de música interactivas. A pesar de su poder y riqueza, las multinacionales de los negocios multimedia se ven incapacitadas para imponer materias del trabajo intelectual sin el ciberespacio. Al albor del Nuevo milenio, los usuarios de la Red están desarrollando de forma más eficiente y disfrutan más del trabajo en grupo: el cibercomunismo.

Comodidad – Regalo
Recinto – Revelación
Propiedad intelectual – Piratería
Fijo – Fluido
Producto – Proceso
Propietario – Acceso Libre
Encriptación digital – Libre descarga
Grabación original – Último remix
Escasez – Abundancia
Alienación – Amistad
Hombre Nuevo del soviet – Post-humano
Competencia de mercado – Comunidades red
Comercio electrónico – Cibercomunismo

En épocas más tempranas, la abolición del capitalismo fue anunciada en términos apocalípticos: alzamientos revolucionarios, movilizaciones de masa, dictaduras modernas. En contraste, los usuarios de la red han arrancado un proceso lento de superación del capitalismo. En este movimiento dialéctico, los neoliberales de la alta tecnología han perfeccionado las relaciones de producción existentes desarrollando el comercio electrónico: trabajo cómodo. Reaccionando contra esta restricción del ciberespacio, los activistas del ala izquierda celebran la piratería de material protegido con el potlatch on-line: derrocha para regalo. Para aquellos nostálgicos de la seguridad ideológica, podrá no haber compromiso entre estas visiones contradictorias de la red. Pero la síntesis de estas oposiciones dialécticas está ocurriendo por motivos pragmáticos. El bajo costo de introducción del comercio electrónico está relacionado con la ausencia de barreras de propiedad en la Red. La rápida expansión del regalo tecnológico está facilitada por el hardware y el software vendido por las grandes compañías. Sobre todo, los usuarios de la red siempre adoptan los métodos de trabajo que benefician más sus intereses. A veces, serán incluidos en el comercio electrónico. En muchas ocasiones, preferirán colaborar con la economía libre del regalo tecnológico. Muchas actividades sociales están organizadas por trabajadores voluntarios y con recursos donados. Ahora, con el advenimiento de la Red, este tipo de economía del regalo está cambiando la competencia del Mercado al final de la modernidad. Viviendo en una sociedad próspera, mucha gente ya no se encuentra motivada por las recompensas económicas. Si tienen suficiente tiempo y dinero, trabajarán también para ganarse el respeto de sus semejantes por sus esfuerzos. En la red, la gente está desarrollando la forma más avanzada de trabajo colectivo: trabajo donado. Durante los últimos doscientos años, los íntimos lazos del parentesco y la amistad han ido conviviendo con las relaciones impersonales necesarias para la competencia de mercado. Lo moderno ha coexistido siempre con lo tradicional. Ahora, con el ciberespacio, el intercambio de artículos se ha intensificado y prevenido por la circulación de regalos. La modernidad debe sintetizarse con la hipermodernidad. Lejos de necesitar un liderato de una élite, la gente normal puede construir con éxito su propio futuro digital. En la era de Internet, el cibercomunismo es una experiencia mundana del día a día.

LA DIALÉCTICA DEL CIBERCOMUNISMO
Lo positivo – La negación – La negación de la negación:
Trabajo como comodidad – Malgastar en regalos – Trabajo como regalo
Comercio electrónico – Potlatch – Comunidades de trabajo en red
Modernismo reaccionario – Anti-modernismo revolucionario – Modernismo revolucionario

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